“Superalimento” es un término popular, pero detrás de la moda existe una realidad: algunos alimentos destacan por su alta densidad nutricional.
¿Qué caracteriza a un superalimento?
Alta concentración de vitaminas y minerales.
Poder antioxidante elevado.
Beneficios demostrados para la salud.
Ejemplos populares
Açaí y arándanos: antioxidantes.
Chía y lino: omega-3 y fibra.
Cúrcuma: antiinflamatoria.
Quinoa: proteína completa.
Matcha: energía sostenida.
¿Son necesarios?
No. Pueden complementar la dieta, pero la base es siempre una alimentación equilibrada.
Conclusión
Los superalimentos pueden aportar beneficios, pero deben incorporarse dentro de un plan nutricional coherente.
